Las Grutas

La Rinconada

La Rinconada, un paraíso escondido que fascina a los que buscan paz, para los que quieren descansar del ruido de la ciudad repleta. Las Grutas y una playa con un paisaje especial.
La muralla esconde la pequeña playa, un paraíso de película que disfrutan a diario cientos de familias y parejas que eligen esta zona para escapar de la multitud que veranea en la zona.

Rico en historias de pescadores que solían lanzar líneas al mar desde los acantilados, -tradición que continúa, ya no con tanto éxito, por parte de turistas y residentes- el lugar es diariamente visitado por una importante cantidad de familias que lo eligen por su tranquilidad, por su paisaje especial y su reparo único.

Especialmente en pleamar, el sitio es hermoso. El mar ingresa calmo y baña una playa que queda reducida hasta desaparecer completamente cuando el agua golpea el acantilado. Desde el murallón, la posibilidad de diversión está en pescar, con equipos simples y carnada variada, ejemplares de pejerreyes de distintos tamaños que suelen darse con frecuencia y en importantes cantidades en ese sector de la costa del golfo San Matías.



Aunque la cotidiana presencia de bañistas aleja en parte la posibilidad de buen pique, de noche o al atardecer, cuando está por producirse la pleamar, es factible realizar una buena pesca.
Quienes eligen el lugar para descansar disfrutan de una tranquilidad única.
Sin ruidos nocivos para la tranquilidad que busca el visitante, con el constante romper de las olas contra la arena y el graznido de las gaviotas que se alejan del centro de la villa y buscan un espacio menos visitado como única y armoniosa música de fondo.
La Rinconada ofrece una intimidad especial. El mismo acantilado, con dos prolongaciones laterales, da resguardo y privacidad a quienes llegan el lugar.

Desde allí, aunque el resto de Las Grutas está cerca, es imposible ver la multitud, ya que la muralla natural sirve como cortina y deja oculta a un lado y al otro a este pequeña playa, que parece un paraíso de película.
La belleza del lugar es incomparable y el contacto con la naturaleza, absoluto.
La pequeña escalera tallada en las piedras, que permitía el acceso años atrás, se transformó hace un par de años en un paredón bien construido con sus bajadas al mar, a lo que se agregó un parador con servicio de comidas rápidas y bebidas bien frescas.

Para llegar a La Rinconada, se pueden recorrer distintos caminos. Desde el centro de la villa se accede por la avenida Curru Leufú -continuación de tierra de la Río Negro- hacia el sector de la Terminal de Omnibus. Desde allí se transita a lo largo de unos mil quinientos metros hasta llegar a una arcada de troncos que marca el ingreso al parador, entre dos grandes médanos.
Una pendiente de arena conduce al snack y un poco más allá, la playa. El mar azul, es desde esa pendiente un recorte perfecto en el que aparecen a lo lejos los buques mercantes aguardando en rada.
La Rinconada, todavía visitada por muchos sanantonienses y grutenses que la eligieron entre sus preferencias, es también ahora la opción para los turistas que llegan allí en busca de tranquilidad y descanso, lejos de la multitud y en pleno contacto con la naturaleza.

La zona sigue siendo la preferida de los pescadores.
El mejor horario para la pesca es con el atardecer o por la noche, cuando la playa queda más calma y tampoco se corre el riesgo de golpear a ningún bañista con las plomadas o lastimarlos con los anzuelos.
Diariamente decenas de pescadores llegan hasta el lugar a despuntar el vicio. La carnada elegida consiste en anchoas, calamar, pulpitos o camarones que con anzuelos chicos son el señuelo ideal para pejerreyes y róbalos.






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Las Grutas Provincia de Río Negro, Patagonia Argentina
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